
Lencería modosita de Bruno Dayan, que de todo tiene que haber...
Ahora es el momento de ser una maja...








62.- Maja
Aquella mañana, la duquesa, desnuda entre sus sábanas como tenía por costumbre, pensaba en aquel viaje a Paris, al cual no había podido ir por causa de aquella extraña enfermedad. Cuando su amante volvió parecía contento y con ganas de verla; le mandó un recado para saber como estaba. El tenía cosas que contar y también había traído algún regalo. Ella le contestó diciéndole que acudiera esa noche.
Cuando él llegó a su palacio campestre, después de los saludos y los besos de rigor, la duquesa mando preparar un baño muy caliente con sales de olor, las luces apagadas y velas aromáticas de acompañamiento. También una bata de flores de estilo chulapo, estampada con flores con mangas de tul en negro y verde, bellísima. Después un antifaz de terciopelo negro, que se puso antes de meterse en la bañera para saborear la oscuridad y el arma de las velas. La mujer sentía en ese momento los pasos del pintor paseando por la habitación mientras ella estaba relajada en el baño. Al cabo de un rato volvió para besarla y acariciarla; ella intentó incorporarse, pero el hombre se lo impidió; ahora se ocupaba de bañarla delicadamente. Al salir la secó con pequeños golpes de toalla; pasaron al dormitorio y le quitó el antifaz a la duquesa para tumbarla en la cama y taparla con una colcha.
La doncella había preparado una infusión de hierbas aromáticas. Desde que sentía aquel extraño malestar siempre la tomaba por la noche y eso le hacía sentirse mejor. De todos modos, esa noche tenía una magnífica sensación al lado de aquel hombre que se colocaba a su lado para hablarla con más detalle lo ocurrido en el viaje, sus negocios y lo que había hecho. El hombre puso entonces a la duquesa delicadamente boca abajo y retiró el edredón; utilizaba sus manos para extender un aceite balsámico y empezó un masaje que resbalaba por la piel de la espalda de la mujer. Al cabo de un rato la duquesa notó una curiosa sensación; algo había empezado a vibrar jugueteando por su cuerpo. Se volvió para ver y el hombre se le enseñó aquel pequeño juguete de resorte que había traído de Paris, con cara de niño travieso.
- Anda Paco, que las cosas que se te ocurren...
Muerta de risa, la duquesa retomó su postura inicial y dejó jugar al hombre con aquello hasta recorrerla entera. Estaba muy relajada y se levantaron para cenar; en la mesa, el mayordomo había dispuesto algo de fiambre, pan y fruta un excelente vino blanco de Tomelloso que se refrescaba en una jofaina de agua helada. La duquesa recordó al pintor aquel retrato que le había hecho desnuda cuado se conocieron y le preguntó porque no le hacía otro con aquella bata larga ceñida que se había comprado. El se mostró entusiasmado con la idea, y le dijo que ese nuevo retrato quedaría mejor además, ya que hora conocía mucho mejor su cuerpo. De modo que podría pintarla tal y como si estuviera desnuda insinuando sus formas por debajo de aquella bata que se le ceñía tan bien al cuerpo. Empezarían a la mañana siguiente, con las primeras luces del alba - esa hora tranquila y sin ruidos era su hora favorita para pintar y desde luego también cuando Cayetana estaba más hermosa – pensó Goya, mientras terminaba de apurar su última copa de vino.
La duquesa dijo que quizá necesitaría de otra sesión relajante que incluyera aquel juguete de cuerda que el pintor había traído de Paris, así que al poco rato la pareja volvió al dormitorio. A la mañana siguiente ella posó y el permaneció en aquel palacio durante los tres días que tardó en terminar el retrato. Al cabo de poco tiempo, la duquesa murió una noche de repente y los médicos no supieron explicar la causa del fatal desenlace. El pueblo decía que la duquesa había sido envenenada poco a poco por su enemigo Godoy, pero esa cuestión jamás fue desvelada del todo. Su amante quedó muy triste, pero siguió pintando durante muchos años más hasta que al final murió en Burdeos, después de la guerra.





Proyecto Maja vuelve a traer esta maravillosa colección de majas de Tom Wesselmann que ha encontrado en un fastuoso blog de poesía e imágenes que se denomina NOCTAMBULARIO y que se encuentra AQUI. Pueden también ver (si lo desean) el anterior post de Tom Wesselmann que fue publicado en Proyecto Maja. Por cierto que ayer recibí un mail de una amiga en el que se acusaba a este blog de ser "un poco porno". Yo creo que tenía razón ya que Goya lo era, al haber representado el vello púbico de







Panterablanca nos remite estas majas tricolores que nos hacen recordar a Kieslowsky, cineasta polaco nacido en Varsovia en 1941. Hijo de una familia de clase modesta, poco después de finalizar sus estudios intenta hacerse bombero. Pocos meses más tarde abandona y vuelve a estudiar, inscribiéndose en 1957 en

"Lo íntimo me atrae -declara Kieslowsky-. Por eso trato de acercarme, lo más posible, con la cámara. Trato de bajarme, porque lo que me interesa está en los ojos, en la boca, en la mueca, en la palabra de la persona que está frente a mí; en todo lo que es estrictamente íntimo...La intimidad es eso que el hombre trata de esconder. La cámara que trata de violarla es desvergonzada, invasora, villana...Es necesario permitir que el hombre guarde en la intimidad lo que considera justo. La película de ficción, por el contrario, conlleva algunos límites y dificultades. Para mí sólo cuenta lo que el hombre siente en su interior; no lo que enseña afuera...La cámara baja cada vez más y uso objetivos cada vez más amplios, que son muy estáticos, y me acercaría todavía más si tuviera buenos micrófonos y una cámara más silenciosa...".

Muchas veces se ha dicho que en sus películas, Kieslowsky pone las almas al desnudo pero esto no se refiere a la anécdota que pueda sugerir un caso humano singular, la intimidad agarrada in fraganti y revelada públicamente sino en el sentido del rechazo sistemático de lo superficial o el sensacionalismo exterior. Este autor elige un punto de vista interno de las cosas que toma en cuenta lo complejo, la contrariedad y la ambigüedad sutil de la acción humana, rechazando cualquier toma de posición preconcebida, para generar una percepción compasiva, radical y profunda. En esta tarea le ayuda la capacidad de la que dispone el cineasta para establecer relaciones de interdependencia recíproca entre hechos mínimos, aparentemente insignificantes, que se vuelven para él elementos de una construcción compleja. Kieslowsky genera una geometría abstracta de individuos, recíprocamente relacionados con recorridos personales cuyo éxito deviene imprevisible. Un cine de imprevistas perturbaciones con uso anticonvencional de las nociones más elementales, que en “Tres colores...” se inspira en los principios de

Plinio Martelli (Turin, 1945) es hijo y nieto de pintores. Su padre, milanés de nacimiento, se trasladó luego a Turín, en donde trabajó junto a distintos artistas famosos; el abuelo era de Ferrara y fue compañero en Milán de Carrà, Malerba o Bonzaghi. Martelli se licenció en Accademia Albertina de Bellas Artes de Turín con maestros como Enrico Paolucci o Mario Calandri y en 1969, después de varias exposiciones colectivas, prepara su primera individual en la galería de arte contemporáneo de Christian Stein, con el que mantuvo muchos años de intensa colaboración.
Martelli busca la transformación del lenguaje artístico utilizando distintas técnicas y materiales, con objeto de mejorar el contenido de la propia obra. Además de la escultura, el dibujo y la fotografía, otra forma de expresión de este artista ha sido el cine y con tal motivo fue invitado a

Su trabajo recorre diferentes y variados medios de expresión como escultura, dibujo, fotografía o cine, que recogen distintas influencias estéticas siempre tratadas de forma irónica y provocadora con obras que se encuentran en distintas colecciones y museos internacionales. Además de dedicarse a la investigación en el campo del arte contemporáneo es profesor de Pintura y Grabado en


Ella sabía…
Ella sabia que no debía
Pero cada noche volvía a ese mismo lugar
Ella sabia que no debía
Pero cada vez lo deseaba más

Ella sabia que él seria su perdición
Aquel hombre que le había sido predecido
Hace un par de años atrás
Aquel que rompería con su cordura,
Con su compostura y la convertiría
En la hembra que siempre ha llevado por dentro.
Ella sabia que debía alejarse de él

Ya que una vez probado aquel manjar
Volvería por él a saciar su hambre
A saciar su sed...
Ella sabía, pero no quería
Dejar de sentirlo entre sus piernas,
En su piel y en su corazón,
Ya era tarde
El hombre la había embrujado,
La convirtió en parte de su piel.


















Douglas Hofmann es un pintor contemporáneo realista cuya obra está muy difundida en internet. Utiliza en sus composiciones el desnudo que combina con el estudio de grandes ropajes estampados o bordados en la misma forma que la hace la tradición académica a partir del siglo XVII. A pesar de que su obra aparece desigual, rayando incluso algunas veces en aspectos kitsch, no cabe duda de su maestría académica en el tratamiento del desnudo y las telas. Su parte de inspiración goyesca que es la que nos interesa es la que lo hace estar en la portada del proyecto.
The paintings of Douglas Hofmann have been critically acclaimed for their glowing surfaces, sumptuous details and softly lighted forms. Douglas Hofmann expertly combines his own methods of painting with the techniques of the old masters which Douglas learned from Joseph Sheppard at the Maryland Institute College of Art, where he received his bachelor of fine arts degree. The beautiful aura of light and atmosphere found in great Baroque paintings pervades the works of Hofmann. Douglas Hofmann gives meticulous attention to detail, and creates harmonious compositions with superbly balanced colours and shapes.He was born in
He aqui una dirección de su galería
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